miércoles, 19 de agosto de 2009

Máquinas de peluches...


-Ya pagué la cuenta... ¿ahora qué?
-Voy al patio de comidas, quiero ver la maquinita...
-¿Y si no hay ningún peluche fácil de sacar?
-Puedo pasar al baño simplemente...
-Puede ser... aunque todavía me da vueltas el porqué de hacerlo... ¿para qué ir?
-No sé... un peluche igual "salva", y podrías regalarlo... ¿no?
-Mmm... no creo, de hecho, debí regalar el otro cuando tuve la oportunidad...
-Si, pero ya pasó, y de hecho ese simple gesto quizás pudo cambiar bastante las cosas como son ahora...
-Ya fue... aun así, voy...

Fin de la conversación. Martes, 18 de agosto del 2009, 13:22.

Hoy, en un gran vacío temporal en el que mejor debí estudiar, fui a pagar una cuota del crédito de la Universidad, lo hice, fue bastante rápido, diría yo, y cuando volvía tuve la idea de pasar a ver nuevamente aquella maldita adicción, que como un vórtice se lleva las monedas y no las suelta jamás... D:
Me refiero a la máquina de peluches.
Si, de esas, las que metes una moneda y en 20 infernales segundos te da el control de una garra mecánica para ver si llegas a coger uno de los muñequitos de felpa que te observan desde dentro con burlona actitud... allí fui, más los hechos no los quiero reproducir, la cosa es que perdí gran parte del sencillo, así que ando escaso de monedas. La cosa es que hubieron tres posibles capturas en esta ocasión, más por poco las perdí... ¡maldición!


Cosa curiosa que he notado es el hecho de lo fácil que me verbalizo mientras estoy en esa actividad, si alguien se acerca le hablo, le pido cambio o cualquier cosa, actitudes que por lo común no llevo... ¿y a qué lo amerito? ni idea. Lo que creo simplemente es porque en esos momentos, como en otros similares, siento que sí tengo algo que decir, más bien, algo de qué hablar, supongo que si paso callado un buen rato entre tantos compañeros y gente, o si de un momento a otro estoy a 3 metros mínimo de la forma de vida pensante más cercana es por la simple razón de que no tengo mucho que comunicar, y eso simplemente me llevaría a una conversación "de relleno" cosa que no disfruto mucho excepto cuando es con alguien de confianza... si, por lo general en esos casos quizás el 40% de lo que digo verdaderamente tiene una razón, ahora, si me dedicara a hablar sólo lo necesario se pasa a riesgo de ser antipático, y entre ser antipático y ser antisocial, prefiero parecer lo segundo... xD!

Nah, aparte de eso no tengo mucho que rellenar hoy en este blog, sólo aprovechaba de subir las dos auténticas pruebas de que las maquinitas aquellas no son tan imposibles como se cree, son Rata Blanca y Fabrizio, los únicos dos peluches que he logrado sacar este último tiempo...

Bueno, eso, y sin nada más que agregar, me despido.

Saludos.

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