
Mi venus... es un demonio. Es una planta. Es un simbiote y un parásito. Es una raíz. Un tubérculo con tentáculos. De fauces chorreantes. Con dientes de sierras. Sedienta de energía. Con hambre de vida. Es carnívora como ella sola. Más se controla. Porque de mi depende. Así como yo de ella. Desde aquél fortuito momento en que nos volvimos uno. Como ninguno. Como otros. Como varios. Y a diario continuamos. Por aquél sendero demarcado. Eres impía. Lo entiendo. Pero también se que has sido mero instrumento. De tormento. De mal. ¿Acaso deberías tu existencia acabar?. Quizás, quizás. Mi venus... Soy yo el portador de tu maldición. Y ya por encargo o por por error. Uno somos y seguiremos siendo, desde aquí al infierno y hasta que el sol se seque y se caiga el cielo. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario