
Son madrugadas, solitarias...
Pero madrugadas al fin y al cabo
En las que entra esa tendencia
Media gris, somnolienta
De sentarme en la mesa y beber un té
Con naranja, sabe bien...
Y es que es todo un espectáculo para mi cabeza
Que a los cinco sentidos deleita
Aunque mediocre, pero que va, soy simplista en mis placeres
Me dejo engañar, tentar, hipnotizar
Por el vapor que se alza que del tazón
Y es que en su girar que logro ver la nada
Y todo
He visto alzarse imperios en fracciones de segundo
Y desvanecerse en mis ojos antes de nacer incluso
Y pasan, como mucho (y muchos)
Y bebo, de a poco, que me quemo
Sabe bien, se ve bien
Y es que a las dos o tres de la mañana
Y solo, hasta ahora no hay nada que se compare
(Ni tengo nada con que comparar)
Con el armonioso sabor del té
Y el dulce tintineo de una cuchara
En el más puro silencio de la noche





