
Eran otros tiempos aquellos en los que uno se permitía fantasear de cuando en vez. A nadie le hace daño, pero con el paso de los años la realidad se impone. Es trágico (como suelo decir), el modo en que es tu misma conciencia, junto con la experiencia, las que de un golpe certero te arrojan desde el cielo al suelo y te hacen recapacitar. Pero no es fácil
abandonar el dulce sabor de una realidad mejor, ni que mejor, solo diferente. En la cual voluntad se impone y distorsiona. Y era divertido. No se habla de delirios parafernálicos ni nada por el estilo, sino de algo más sencillo, más simple, detalles, cosas que preferirías que fuesen pero no son. Más allá de que esa versión mejorada de la realidad nos la hayan vendido, es un instinto natural del animal pensante y egocéntrico el anhelar un poco más, querer algo mejor... y nacen patrañas de lo que podría/debería ser... ideales alejados de lo que de verdad se es... cosas que se alejan de nuestro alcance.
Y es que cada uno es dueño de su porción de realidad. Así algunos la adornan o la trabajan, buscan mejorarla o hacer alguna diferencia, mientras que otros la ignoran o simplemente la abandonan. El punto es que la propia acción nunca ha de trascenderla sin la concesión de la ajena, de una u otra manera y sin ella, por mucho que se desee, no se logra una diferencia.
Eso puede ser frustrante en ocasiones, y ante tal escenario se llega a la pregunta clásica del "¿y qué tal si... ?"
Más eso no viene al caso y es sólo un desvío de la idea...
A lo que voy es que ante la estoica barrera de la realidad las ilusiones y falsas esperanzas son un mero placebo que alimenta una verdad que nunca ha de ser... y eso puede ser deprimente para quien siente tan reducido su espectro de infuencia en la realidad de los demás, y no es que se quisiera cambiar lo que ya es (por muy conformista que suene), sino la sutil impotencia de una voluntad inconforme consigo misma y su incapacidad para intentarlo siquiera...
Pero lo que se arriesga es mucho y las posibilidades siempre juegan en contra... ¿qué hacer entonces?
Para este juicio las experiencias han sido poco satisfactorias una, y otra y otra vez, y ya cansado ha abrazado la idea de que quizás, no valga la pena intentarlo una vez más...
... Por eso, para mí las ilusiones, cuan Quimeras, con garras y dientes destrozan los débiles y ligeros corazones de los soñadores...






